miércoles, 11 de diciembre de 2013

ES EN LOS MALOS MOMENTOS CUANDO UNA IDEOLOGÍA SE LA JUEGA.-



Por: Salvador Suárez Martín
Miembro del colectivo Voces Transversales



Es en los malos momentos cuando una ideología se la juega

Pronto habrá elecciones, unos meses no son nada, y me preocupo cuando oigo comentarios de que las ideologías han muerto. No existe ninguna idea más falsa.
Puede ser que cerca de la fecha de votar todos (los partidos políticos) se vayan pareciendo más, la edad de lo políticamente correcto ha llegado, la moda del gris invade el fondo de armario de la política y, aún siendo parte de culpa de los votantes, (las encuestas mandan y muchos prefieren votar al que no les ofenda en nada antes que al que les ilusione en dos propuestas pero les moleste en una), es verdaderamente triste. Pero no es todo tan igual, todos querrán sacarnos de la crisis pero las formas y las prioridades son diferentes. Lo que hayan dicho meses antes debe estar en nuestra memoria, su obligación es solucionar los problemas y la nuestra tener memoria y criterio para elegir a los mejores, tampoco es tan duro.
Cierto que parece que puede quitar mucho tiempo y que es más fácil pensar que todo es igual o que lo que importan son las medidas concretas pero la política, la gestión de los problemas comunes, no es una ciencia exacta, no es matemática y todo está interconectado. Ninguna medida o idea está al margen de una forma de ver la vida y es difícil coger de aquí y de allá y que todo funcione.
Es fácil presumir de apostar por los derechos sociales cuando parece que todo va bien, es como regalar el segundo plato cuando uno está lleno y aún le queda el postre, pero otra cosa es mantener los principios cuando todo parece ir mal. Es en los malos momentos cuando una ideología se la juega. Ante graves adversidades es cuando nuestra forma de solucionarlos nos define. No podemos defender solo los principios de sanidad y educación publica cuando nos sobra.
Es muy sencillo de presumir de héroe cuando el barco flota pero se demuestra cuando el barco se hunde y se sigue pensando en las mujeres y los niños primero (no es un comentario machista es sólo recordando una frase hecha).
Las ideas y nuestros principios nos definen, algunas personas siempre tienen otros de recambio pero cambiarlos sin argumentos no debería ser algo de lo que presumir. Cierto que, en ocasiones, da la impresión de ser imposible distinguir que o desde donde se propone, que los partidos políticos no terminan por identificarse con lo que esperamos, pero la democracia también tiene su oferta y su demanda y son los votantes los que, con sus votos, enseñan el camino que deben tomar los partidos y, si estos no son capaces de verlo, tendrán cuatro años para darse cuenta.
Quien asegura no saber de política o no tener tiempo para estar al día debería tener en cuenta que más vale la pena votar y equivocarse que no opinar, yo tampoco sé de carnes pero cuando voy de asadero opino en la compra, si no luego tengo poco derecho a quejarme.
Y vale la pena, vale la pena mantenerse en unos principios aunque tengamos que sacrificarnos, vale la pena esforzarnos un poco por no hacer las cosas de cualquier manera, las formas, mantenerse firme, no cuando es fácil, sino cuando todo parece complicado es lo que nos define, mantener unas ideas cuando parece difícil es lo verdaderamente valioso y real, defenderlas es lo que las fortalece a ellas y a nosotros.

Los principios siguen siendo validos, las ideas tienen más valor que nunca y nuestra responsabilidad al acudir a votar  debe ser mayor, no podemos dejarnos engañar hoy como siempre hay diferentes formas de hacer las cosas.
VEGUEROS S.M.