viernes, 13 de diciembre de 2013

TOTSIENS MADIBA.-


TOTSIENS MADIBA

Por : Roberto Suárez 
Miembro del colectivo Voces Transversales


La presentación es en mi lengua y en tres de las que se hablan en Sudáfrica, que son inglés, afrikaans y xhosa. No tuve el placer de conocerle, no he tenido el placer de escucharle en directo ni de verlo de lejos, pero se ha muerto la razón de que me guste tanto la política, se ha muerto Nelson Mandela.
Quien me sigue en Facebook sabe que, según la red social, nací en Durban, en la costa donde el Indico baña este país del sur de África. Quien me conoce de verdad sabe que eso no es cierto, que nací en Valencia y que he vivido aquí toda mi vida, pero desde que tuve uso de razón en lo político, supe quién era Nelson Mandela y qué significaba su palabra, su lucha y su estilo de vida. Me parecía un gesto amable hacia lo que este hombre ha representado para todos y para mí en especial.
Y es que Mandela era único. Hay que tener una gran valentía para luchar contra un régimen donde por ser negro y alguna cosilla añadida, pueden ahorcarte, pero él lo hizo. Entró en la política mientras trabajaba en Johannesburgo gracias a contactos que hizo en el primer buffete de abogados en el que trabajó. Descubrió en aquella urbe de los años 50 el racismo existente de muchos años y  que el NationalParty, imperante y compuesto de blancos afrikaaners y racistas, estaba legislando a cuentagotas, tras ganar después de la guerra mundial las elecciones estatales, se unió al Congreso Nacional Africano y poco a poco, entre ordenes de proscripción, redadas y detenciones esporádicas, se convirtió en un líder y en acusado en el juicio de Rivonia, del que se libró de la horca, pero no de Robeen Island, la isla rocosa frente a Ciudad del Cabo y donde permaneció encarcelado durante veintisiete años de su vida. Y pregunto ¿de qué valió todo esto?
Sudáfrica ha cambiado, aunque la criminalidad sea su principal problema actualmente. Tras salir de la cárcel, Mandela consiguió convertirse en presidente de la República de Sudáfrica y ayudó a mucha gente a tener una vida más digna; pero no sólo eso. Decir Nelson Mandela es decir lucha, decir Nelson Mandela es decir que siempre hay esperanza ante cualquier cosa que se ponga delante, decir Nelson Mandela es decir LIBERTAD...
Para mí supone ahora una falta muy grande en este mundo tan pequeño. Nelson Mandela ha significado para mí un ideal, un sentido en la política, una manera de ver el mundo que nos rodea y, por encima de todo, un espejo en quien mirarme cuando las cosas han ido muy mal y ha habido que salir como fuera. Mandela era un personaje único, uno de los más determinantes del siglo XX y de los que han pasado al siglo XXI. No ha muerto el ex presidente de un país, ha muerto un símbolo; muy  posiblemente el único que nos quedaba con vida.
VEGUEROS S.M.