lunes, 31 de marzo de 2014

EL ÁNGEL DEL HOGAR Y LA CRISIS ECONÓMICA.-

Lola Delgado
Miembro del Colectivo Voces Transversales

EL ÁNGEL DEL HOGAR Y LA CRISIS ECONÓMICA
Cuando ya las mujeres pensábamos que habíamos conseguido la igualdad de oportunidades con los hombres, retorna un gobierno liberal  y a poco de cumplir un año de mandato, el Fondo Económico Mundial realiza un informe donde dice que España ha bajado 14 puestos en función del grado de equilibrio social que han conseguido entre sexos. “España va para atrás en relación a los temas de igualdad de género: ha retrocedido situándose en el puesto 26, por detrás de Mozambique o Burundi. Una vez más los países nórdicos -Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia- se llevan los laureles, pues han cerrado la brecha económica por razón de género en un 80%, frente a la media de un 60% a nivel mundial.”
Actualmente nos encontramos en época de crisis económica donde la situación es nefasta y el gobierno tiene que tomar medidas “de austeridad” para poder salir adelante, se justifica porque las necesidades son muy grandes y como consecuencia se tienen que tomar disposiciones difíciles y duras. Esta justificación no pinta nada bien, me retrotrae a otras épocas, a otros tiempos. Si miramos hacia atrás, mirada que es indispensable, ya que la historia siempre nos muestra el porqué del recorrido trazado, veremos de dónde venimos y a dónde vamos. Pues bien, una parada indispensable se produce sobre el año 1936 y La sección femenina cuyo elemento esencial consiste en proponer el modelo de mujer a seguir, buenas madres y buenas esposas, es la mujer que no habla, sumisa (aunque hay una élite de mujeres que son las que forman al resto) que se sacrifica, que vive para los demás. El papel de la mujer era de invisibilidad, luego su forma de comportarse tenía que ser recatada.
Se encarga entre otras cosas de la educación de las mujeres, las dirige en cómo tiene que ser su comportamiento. Escribe las mil reglas que se necesitan para conseguir que la mujer aglutine entorno suyo a la familia, con la ayuda de la iglesia, proponiendo unos principios religiosos, “sumisión respetuosa y amorosa a la jerarquía de la iglesia, cuyas direcciones y consejos serán sagrados para ellas”1. El régimen quería que las mujeres reconquistaran el hogar, las animaba llamándolas “el ángel del hogar”, lo hacía por motivaciones económicas, ideológicas y demográficas. Las utilizaba.
Aunque suene escalofriante uno de los argumentos principales de la sección femenina era la excepcionalidad, todas esas normas tan estrictas eran tomadas como consecuencia de la situación excepcional que se vivía, primero la guerra civil y luego la posguerra.
Ahora se produce lo mismo, en una situación de crisis, hay que tomar medidas “excepcionales”. La historia se repite, aunque eso sí, de manera indirecta, se nos devuelve al hogar por motivos económicos. No hay empleo, las mujeres tenemos que estar en casa como cuidadoras (eso que se ahorra el Estado) y demográficamente, España es un país envejecido. Hace falta que las mujeres tengan más hijas e hijos. Todo esto utilizando primero el adoctrinamiento (la nueva ley de educación, segregación y financiación de los colegios privados) y servicio a la comunidad, la labor asistencial que nos vuelve a tocar a las mujeres (la ley de la Dependencia se vacía de contenido).
En la actualidad los recortes propuestos por el Gobierno dificultan más, si se puede, la crianza de nuestra infancia y el cuidado de las personas mayores, ambos cuidados afectan en mayor medida a las mujeres. La situación laboral, sigue siendo precaria, contratos de media jornada y mayor índice de desempleo. Los recortes sociales en guarderías, comedores escolares, les afecta directamente, puesto que dificulta que la mujer pueda trabajar fuera del hogar y conciliar. La corresponsabilidad tampoco es todavía compartida por las familias.
Siglos atrás las mujeres vivían sometidas por el sistema patriarcal. Muchas se revelaron e incluso perdieron la vida, luchando por sus derechos. Pero han pasado los años y el patriarcado lejos de desaparecer ha ido mutando, adaptándose a los tiempos, camuflándose.
Después de años de lucha y de las diferentes olas feministas, cuando ya creíamos que todo estaba conseguido, miramos a nuestro alrededor y vemos que el mundo sigue separado en rosa y en azul2con toda la información implícita que esto supone.

2 Natasha Walter,Muñecas vivientes, el regreso del nuevo sexismo,Turner Noema, Madrid, 2010 
VEGUEROS S.M.


domingo, 23 de marzo de 2014

VIOLENCIA POLÍTICA.-

VIOLENCIA POLÍTICA
Yurena Monserrat Cabrera
Miembro del colectivo Voces Transversales



Lamentablemente existen demasiadas formas de violencia: de género, sexual, en las escuelas, verbal, racial, etc. Violencia, es aquello que amenaza con hacer daño o someter gravemente a un individuo o a una colectividad, afectando de tal manera, que limitan sus potencialidades presentes o futuras; permite que la voluntad de uno se imponga sobre la de otro por la fuerza, construyendo relaciones interpersonales basadas en la desconfianza y/o el miedo; pudiendo considerar  persona violenta a aquella que no aplica la razón, que se niega a dialogar, sin ningún ejercicio de empatía y obstinada a actuar, pese a quien le pese y caiga quien caiga.
Como violencia política, según referencias varias, podemos encontrar acciones tales como el genocidio, la violación de los derechos humanos, las guerras, la insurgencia, el terrorismo, la tortura, etc. Pero, a donde yo quiero llegar es a la violencia emanada de los poderes políticos hacia la ciudadanía, que en los últimos tiempos se ha vuelto un tanto descarada.
El PP ha gobernado con leyes de hierro, de tal dureza que generan el miedo en la población. Miedo en los trabajadores/as con reformas laborales creadas a medida de los intereses empresariales, y viendo cómo sus derechos menguan a la par que sus salarios. Miedo en los pensionistas y potenciales perceptores a que sus pensiones no sean suficientes para la subsistencia básica, en muchos casos, o ante la imposibilidad de acceder a ellas por una serie de requisitos impuestos, donde casi se equipara la edad de jubilación a la misma esperanza de vida, entre otras. Miedo entre los estudiantes y sus familias, porque tal vez, algún día, no puedan permitirse el lujo de cursar estudios superiores por culpa de la nueva ley de Educación, hecha sin un mínimo consenso, y caminando hacia una sociedad clasista, donde sólo podrán formarse aquellos que tengan recursos económicos suficientes y donde otros deciden por ti. Miedo generado entre la cuidadanía en general, con la subida de impuestos directos e indirectos; Miedo tenemos como enfermos, como mujeres dueñas de nuestro cuerpo, como consumidores de productos básicos... y la lista no termina, estamos sólo a mitad del mandato y esto no parece tener freno.
Lo último con lo que nos deleita este gobierno es con la reforma que pretende hacer sobre la ley de la protección de la seguridad ciudadana. Con la introducción de la nueva figura de “responsable solidario”, entre muchas otras novedades, donde es igualmente responsable, poniendo un ejemplo, el autor directo de una falta como el convocante de una manifestación, sea por el medio que sea y aquí, el miedo se multiplica. ¿Qué convocante en qué organización o grupo de ciudadanos se atreverá a convocar a una manifestación para hacer ver al gobierno que no se está de acuerdo con algo? ¿Se arriesgaría a una multa de hasta 600.000 euros?
Según el propio anteproyecto dice textualmente: “El derecho de manifestación se ha ejercido ampliamente en los dos primeros años de esta legislatura...” ¿Eso no le dice nada al gobierno? ¿Acaso no se dan cuenta de lo que está pasando en este país? ¿Acaso no es su deber escuchar al pueblo que representan dado que presumen de democracia?
¡Espera un momento!, que estamos hablando de violencia política y no de democracia, claro, ahora encaja todo… persona violenta… aquella que no aplica la razón, que se niega a dialogar, sin ningún ejercicio de empatía y obstinada a actuar pese a quien le pese y caiga quien caiga…
Supongo que para el gobierno es preferible no preguntar, no tener en cuenta lo que gritan (y siguen gritando) en la calle miles de personas, es mejor sacar una ley tras otra para disfrazar de legitimación una imposición pese a quien le pese. Es más fácil limitar que salgamos a protestar, así no molestamos, y poder seguir imponiendo su voluntad sobre la de otros por la fuerza, tranquilamente.
Sí, siento violados mis derechos, siento cada vez más reducida mi voz en esta desmembrada democracia, siento que se burlan de mí cuando justifican sus actos por una crisis a la cual yo no he contribuido, y al tiempo, de forma descarada, rescatan  bancos con el dinero de mi bolsillo “porque hay que hacer sacrificios en estos tiempos difíciles que nos han tocado vivir”. Y sí, tengo miedo, miedo de que el miedo de todos sea tan grande que no podamos cambiar esta locura… Pero siempre hay un hilo de esperanza que brilla entre las tinieblas, lo hay. Hay personas que luchan, que gritan, y ese camino sí lo puedes tomar libremente.
VEGUEROS S.M. 

domingo, 16 de marzo de 2014

CAMINA O CARDONA.-

CAMINA O CARDONA
Jazmina Suárez
Miembro del Colectivo Voces Transversales
La AEMET había previsto cielos despejados y soleados en la isla, pero mi día iba a ser una sucesión de ilógicas catástrofes salpicadas por la ineptitud y la desvergüenza.
Un recibo contributivo tardío me llevó de cabeza a la oficina del distrito en donde me atendieron tarde, estaban desayunando, y donde me dijeron que tenía que ir al ayuntamiento; una vez en el ayuntamiento no encontraba aparcamiento, todo es zona azul y zona verde por alrededores y alcaravaneras, opté por meterlo en el parking; en donde los precios son más que asequibles para el ciudadano medio que engrosa las listas del paro.
Cuando al fin llegué al ayuntamiento me topé con un chico en la entrada que se dedica a "reducir" a la gente. Es como un hombre embudo, te para en seco y si no tienes hora para ser atendido te "invita" amablemente a abandonar el ayuntamiento. El ayuntamiento, un lugar público levantado con el dinero de todos los canarios y canarias.
No he visto ni oído ninguna campaña en televisión ni radio donde se informe a la ciudadanía de que ahora tienen que pedir cita previa, vía telefónica o por internet o serán expulsados. (Lo cual me parece un insulto para la tercera edad con dificultades para acceder a la red o para pagar la factura telefónica). Han dispuesto a varias personas que se pasean por el ayuntamiento entregando folletos informativos, pero no han pensado en que hasta que estás ahí, no eres consciente de la información y de que, una vez ahí esperas que alguien te atienda, no que te inviten a abandonar las instalaciones.
Un solo número de teléfono, de pago,  que se satura y al que tienes que llamar insistentemente. Cuando logras que te lo cojan, te facilitan un localizador (una serie de números y letras) que tienes que introducir en una máquina que se encuentra dentro del ayuntamiento, a la que puedes acceder una vez has conseguido pasar el “cordón de seguridad" de la entrada.
Allí se amontona la gente, en una sola máquina, donde no puedes sacar tu número para ir a mesa hasta unos diez minutos antes de la cita porque la maquina amablemente te dice "es muy pronto, espere", pero ¿y si llegas tarde? ¿Ha contemplado el señor Cardona que somos personas con variables incluidas en la vida?, ¿acaso se ha percatado el señor Cardona de que con un margen de quince minutos es imposible decidirse entre el azul o el verde de los aparcamientos de la capital?
Han dispuesto a un señor al lado de esa máquina del que se entiende que, aparte de funcionario, su labor también es informar, pero el señor no se levanta de su asiento. Así que entre los ciudadanos tenemos que ayudarnos; entendemos que a una persona de 70 años le cueste meter en una máquina un código cifrado de al menos 6 dígitos.
Bien, una vez has superado todas esas barreras y accedes a una mesa, te encuentras con la cara del despotismo. No generalizo, aunque la realidad es que en la mayoría de ocasiones que he tenido que dirigirme a algún estamento público la atención ha sido la misma.Se supone que el nuevo sistema de organización era para disponer mejor del tiempo y agilizar las esperas, la realidad es que el señor Cardona dispone del dinero público para hacer cosas ilógicas, como disponer de seguridad que arremete contra el ciudadano. ¿Acaso teme algo el Ilustre Señor Cardona, que tiene que expulsar a los ciudadanos del Ayuntamiento?
Su nueva idea vanguardista se desmorona al crear colas ingentes que se amontan en una sola máquina de tickets. Insulta a nuestros ancianos primero deteniéndolos en la entrada y luego mareándolos con códigos y máquinas. Alardea de su buen hacer y sin embargo nadie en su Ayuntamiento empatiza con la inexperiencia del que se acaba de encontrar en tal encrucijada.
Quizá haya que invitar al Señor Cardona a que realice algún trámite en su Ayuntamiento para que vea que sus ideas no son tan buenas como cree. Quizá, señor Cardona, se haya vuelto a equivocar.
VEGUEROS S.M.