lunes, 9 de junio de 2014

NUESTRA FRONTERA SANGRA.-

Jazmina Suárez
Miembro del colectivo Voces Transversales
NUESTRA FRONTERA SANGRA
Es un tanto irónico que usted, señor ministro, haya declarado que las cuchillas colocadas en la frontera con Marruecos no son dañinas, sino meramente “disuasorias”, puesto que tan solo lo disuaden a usted de enfrentarse a la pobreza en la que viven en Marruecos. Ha dicho usted que el foso que se ha cavado en Melilla se ha cavado por la seguridad de los inmigrantes y que, por supuesto,  no atiende a su propósito de evitar que crucen la frontera.
Cómo abordar este drama humanitario que a usted parece serle ajeno sin sobrecogerse al ver las imágenes en las que se les deja morir en el mar, frente a las costas españolas, sin que haya habido ceses en la Guardia Civil ni en su ministerio. Y es que es imposible no verse reflejado en esos inmigrantes que se agarran a la valla esperando no sólo que no se les escape la vida, sino sus sueños.
En un momento donde la situación económica en  nuestro país nos ha convertido en emigrantes, no deja de ser su acción en estos países un espejo en el que mirarnos.
¿Qué debemos esperar ahora que el acuerdo de Schengen se tambalea más que nunca y Suiza da portazo a la libre circulación Europea? ¿Estamos frente a un nuevo tipo de inmigración? Aunque resulta una obviedad, Suiza no pertenece a la UE y por tanto su situación jurídica es completamente distinta a los países que si la integran, ¿pero ha abierto Suiza la puerta a un nuevo trato administrativo para el flujo de inmigrantes?
Como promotor del referéndum, el Partido Popular Suizo (SVP) que con esta iniciativa pone de manifiesto un  peligroso  eje de derechas  europeo, ya que  muchos de los partidos políticos que simpatizan con esto sí que están  integrados en la Comisión.
¿A qué nos enfrentamos realmente? Parece evidente que el futuro de la libre circulación está en el aire, como en el aire está la situación de cientos y miles de personas, de europeos y europeas que no saben a qué se enfrentan.
“La libre circulación no es apta para europeos precarios”, así países como Bélgica, justificaban las famosas expulsiones de europeos que residían en su territorio sin estar ocupados. Esto  les devolvía de manera inminente a otra realidad aún más apabullante, la de sus países de origen, donde las oportunidades y las salidas laborales son inexistentes.
¿Es tan insólito y descabellado pensar que tal y como trata usted, señor ministro, a estos  seres humanos nos tratarán a nosotros en un futuro cercano? Ciertamente no se equivoca usted cuando alega que un europeo no será tratado jamás de manera similar a la que hemos estado viendo gracias a sus argucias con el metal; las cuales han quedado de manifiesto en la valla. Lo que me lleva a pensar que usted y los suyos están afanándose en construir  una Europa y una España decadentes, denigrantes, donde se violan a conciencia los principios más básicos de los Derechos Humanos. No somos distintos a esos marroquíes que arriesgan sus vidas con la esperanza de alcanzar un futuro mejor. Lo que nos hace distintos son sus intentos de implantar un sistema de clasificación humano, donde los inmigrantes se dividen  entre los que entran con los bolsillos hinchados y los que se ensangrientan los pies o cruzan a nado.
VEGUEROS S.M.