miércoles, 27 de agosto de 2014

A BOCA ANCHA.-

Ayoze J. Rodríguez
Miembro del Colectivo Voces Transversales.


A BOCA ANCHA
Las reflexiones que se hacen a boca ancha en vez de ser pronunciadas en silencio, son, en ocasiones, traiciones de nuestra propia conciencia o simplemente una parte de nuestro debate interno que sale a la luz sin que uno tenga claro si cree en lo que está argumentando. Quizás sea así o tal vez yo me estoy equivocando. Existen personas también que, públicamente, sueltan sin escrúpulos sus pensamientos hirientes sin importarles el daño o los sentimientos que pueden provocar en aquellos a quienes van referidas.
Entre un sin fin de barbaridades, León de la Riva alcalde de Valladolid, se lleva la Palma de Oro. Declarado persona “non grata” en todos los ascensores de España, ha logrado que su salvajismo verbal llene de ropa interior femenina el Ayuntamiento vallisoletano y mientras tanto, las protestas a sus puertas pidiendo su dimisión aumentan cada vez más los decibelios de quienes rechazan lo que el llama “miedo a que una mujer se rompa la falda y se arranque el sujetador”. Pero no es el único.
En las pasadas Elecciones al Parlamento Europeo de mayo de 2014, pudimos escuchar frases del entonces candidato Cañete haciendo comparaciones de mujeres con regadíos y detectar una prepotencia intelectual por la que cree él estar por encima de todas ellas. Además no pude obviar sus palabras en aquel debate televisivo sobre la diversidad en Europa, de cómo él y el Partido Popular la apoyan, la cuidan, la miman, la adoran, o sea todo lo contrario de lo que piensan y hacen, y si no, que le pregunten a la senadora ceutí Luz Elena Sanín que ha presentado un proyecto de fin de carrera de económicas que tiene como base que la culpa de la deuda pública proviene de las donaciones a ONGS, colectivos LGTB y la inversión en políticas exteriores del gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero. Es que me lo ponen a huevo!!!
Otros homófobos por naturaleza, al no participar en la vida pública, utilizan las redes sociales para difundir su propaganda misógina y machista. Pero con la misma fuerza y velocidad con que se difunde un tuit para hacer daño, éste es denunciado por ciudadanos y ciudadanas a través de sus perfiles y más si el que divulga esa propaganda es militante de su propio partido. Dos horas después de que un militante del PSOE vertiera comentarios misóginos por Twitter, Carmen Montón, Secretaria de Igualdad de la Ejecutiva Federal de este partido, anunciaba en la misma red social que el susodicho había sido suspendido de  militancia. Acción y reacción inmediata!!!
Lo que si me parece indignante es el silencio que se percibe en el seno de la sede de la calle Génova ante las burradas que algunos y algunas de sus militantes emiten sin miramientos, como si no les importara, como si no fuera con ellos y ellas. La discriminación como medio de lenguaje debe de ser erradicada, condenada instantáneamente y no ser considerada un hecho puntual o simplemente algo malinterpretado. Debemos desplegar los valores de la paridad para que nuestros hijos e hijas crezcan con ellos, para crear un futuro donde el respeto deje de ser un privilegio y se convierta en algo normal y en conclusión, para que exista un paralelismo entre todos los sexos y la plena igualdad deje de ser una utopía.

VEGUEROS S.M.

jueves, 14 de agosto de 2014

LEYES ENFRENTADAS.-

Ayoze J. Rodríguez Rodríguez
Miembro del Colectivo Voces Transversales


LEYES ENFRENTADAS

La implantación de las reformas ideológicas de la derecha en los últimos tres años ha supuesto una reducción contínua de derechos y libertades para los españoles y más aún, si hacemos un análisis profundo de los efectos de éstas, para las españolas.  El yugo de la mayoría absoluta parlamentaria que maneja el PP en instituciones como el Congreso y el Senado, se ha dejado notar en las casas, en las empresas, en la calle, en los barrios, en la vida cotidiana de las personas, en los pueblos y ciudades de España donde gobiernan a su antojo.
Atrás queda aquella fuerza de lucha contra el mileurismo, atrás dejamos ese pensamiento de desarrollo y crecimiento económico personal y todas nuestras ideas conciliadoras de la vida familiar y laboral, ahora ese concepto es una quimera, una utopía y lo que queríamos ser  se ha transformado en un sueño complicado de alcanzar.
La reforma germinada en las entrañas filosóficas del Partido Popular para fomentar un “mercado laboral competitivo” y la creación de empleo, es la biblia causante de la perdida de derechos de los trabajadores y trabajadoras de España. Un acelerante de la reducción salarial, del abaratamiento del despido, de la creación de trabajo precario, de la destrucción de la negociación colectiva y de una desregularización de jornadas destinada absolutamente a la satisfacción de las necesidades del empresario o lo que es lo mismo, la empresa por delante de nuestra familia.
La reforma laboral permite que prime la empresa por encima de la familia como ya he dicho, y ante eso, las modificaciones en el Estatuto de los Trabajadores que el PP ha constituido son completamente legales. ¿Pero se puede combatir lo legal con lo legal? ¿Se puede luchar cuando se ha aniquilado maquiavélicamente la negociación colectiva? ¿Puede haber un arma que sirva para luchar contra la desregularización de las jornadas?
Es verdad y cierto que la organización del trabajo corresponde al empresario exclusivamente y por ende, es el único que puede distribuir las jornadas, pero entre sus obligaciones también se cuenta el garantizar la salud de los trabajadores y trabajadoras a su cargo. Entre sus obligaciones cuenta también la obligatoriedad de adaptar el trabajo a la persona y no la persona al trabajo como la reforma laboral permite. Entre sus obligaciones cuenta cumplir a raja tabla la ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales y es esta ley la que nos permite visualizar y plantar batalla a la desregularización de la jornada, porque nuestro horario de trabajo forma parte de nuestras condiciones de trabajo y porque nuestras condiciones de trabajo no pueden suponer un riesgo para nuestra salud.
En conclusión, la ley de Prevención de Riesgos Laborales es para mí esa herramienta fundamental contra la Reforma Laboral ideológica del gobierno de Mariano Rajoy que atenta vilmente contra la salud de los trabajadores y trabajadoras, contra la conciliación de la vida laboral y familiar, contra la dignidad de las personas y contra los derechos humanos, contra la igualdad del mercado laboral por la que tantos años hemos luchado, contra la mujer y contra el futuro de nuestros hijos e hijas y en general contra todos, porque hasta que esta reforma sea derogada es nuestra obligación plantarle cara y utilizar todo lo legal para luchar contra lo legal.
VEGUEROS S.M.

lunes, 11 de agosto de 2014

ÉPOCA DE PACTOS.-

Salvador Suárez Martín
Miembro del Colectivo Voces Transversales


Época de pactos 

Unos se quejan del bipartidismo, otros de los pactos de gobierno y cada uno puede tener sus argumentos, aunque sea más extraño cuando justamente algunos se quejan de las dos cosas, pero el panorama que se nos acerca parece estar decidido. Se acabaron las fáciles mayorías absolutas y se aproxima una época de pactos.
Será una prueba para nuestra democracia; para todos, para la ciudadanía y para los partidos. Para la ciudadanía porque deberá entender que es su voto el que creará ese mosaico y posibilitará una realidad que sólo podrá ser gestionada mediante acuerdos y diálogo. En cuanto a los partidos sería difícil saber qué criterios tomará cada uno, pero será un panorama complicado, estrategias, ideologías, realidades locales, respeto al voto de su electorado…
Seguramente muchos de los gobiernos a todos los niveles, estarán formados por frágiles alianzas o apoyos puntuales. Hay que entenderlo y perder el miedo al debate o a los acuerdos. Seguramente esto debería traer cambios en nuestra forma de entender el sistema, pasar de un resultado electoral que podía dar una mayoría a un solo partido para aplicar su programa sin discusión, a un panorama donde serán necesarios mayores consensos y negociaciones para poder crear y aplicar una medida o propuesta. Muchos partidos llamados minoritarios serán piezas claves en instituciones siendo tanto o más responsables de las políticas que se apliquen, pudiendo frenar o suavizar muchas, o responsables directos por la inacción de que se ejecuten otras, por lo que las posturas más extremas serán difícilmente sostenibles.
Las declaraciones contundentes serán difíciles de mantener y aquellos que vierten duros comentarios sobre otros partidos tendrán difícil luego argumentar los cambios en esa postura. Esto debería beneficiar al discurso en sí, que tendrá que ir más encaminado a defender posturas programáticas e ideológicas. Las listas deberán estar formadas por personas que sean capaces de negociar, dialogar y crear con otros partidos porque si no, difícilmente se podrán llevar adelante las iniciativas.
Esta multitud de partidos representados influirá a partidos grandes y pequeños, a los primeros porque les obligará a tomar en consideración a los otros, a elegir muy bien a sus aliados y a abrir sus discursos. A los partidos con menor representación por su parte,  les obligará a ser muy cuidadosos con sus propuestas y posturas, ya que su participación o no en gobiernos les puede hacer responsables de qué programa se aplique o qué ideología lidere una institución, es decir, si por razones electoralistas o de principios se quedan al margen de un pacto y  termina gobernando un partido completamente opuesto a su ideología, tendrán que asumir su parte de culpa, por ejemplo.
Serán difíciles algunas alianzas. Por ejemplo un pacto a nivel nacional Partido Popular con Partido Socialista sería incomprensible y mandaría a este último a una situación insostenible y en las siguientes elecciones a quedarse fuera de la realidad.
Seguramente muchos de esos acuerdos no funcionarán, pero habrá que adaptarse. Pasaremos de una sociedad que elegía uno u otro a un resultado cargado de diferentes opciones ,reflejo, quizá, más real de una sociedad más compleja en la que nos toca vivir. El hecho de votar será también más complejo. No sólo pensaremos qué programa nos gusta más, sino cuales serán los posibles acuerdos y alianzas posteriores. En este sentido, quizá los partidos deberían definirse más, no en con quien van a pactar, pero sí en qué puntos de sus programas son más irrenunciables y cuáles menos. Es decir, no que nos digan “voy a pactar sólo con los partidos x” pero sí un “por mucho que negocie, no renunciaré a estos u otros puntos”.
La propuesta de la segunda vuelta electoral o la de que gobierne el más votado, más allá de otras fórmulas, sólo son intentos de no afrontar una realidad compuesta de múltiples sensibilidades, de una sociedad con más opiniones, en pro de una uniformidad que no representa igualdad ni justicia; es buscar la comodidad en lugar de la representatividad. Si nuestra sociedad está compuesta de una ciudadanía con múltiples visiones, afrontémoslo y aprovechémoslo, aunque sea más difíci. Si hemos de lograr grandes mayorías, que sea por ideas y programas, no por fórmulas electorales pensadas para alterar la realidad. Una democracia que no represente la verdadera cara de su ciudadanía se acerca a una dictadura y tan antidemocrático sería no dejar que se presenten todos como crear un sistema donde se favorezca a algunos. Pensemos en un ayuntamiento donde se presentan diez partidos y el setenta por ciento es de posturas progresistas, pero gobernará finalmente un partido conservador por tener el treinta por ciento de los votos. Esto no sería reflejo de la voluntad popular. Nii tampoco lo sería un sistema de doble vuelta que dejaría a los partidos pequeños sin capacidad de negociar propuestas o medidas. En cambio, pactar obliga a los partidos a buscar acuerdos. El problema podría llegar cuando esos acuerdos no están basados en el concenso, sino en otros intereses, pero allí es donde la ciudadanía debe estar atenta, vigilante y llegado el momento, castigar o premiar con su apoyo. Pero que un partido no cumpla sus promesas o que base sus decisiones en intereses particulares puede pasar en todos los sistemas y no es un producto del ejercicio de llegar a acuerdos de gobierno.
En definitiva, vamos a pasar de un modelo con dos grandes bloques mayoritarios a un panorama más complejo. El intento de proponer la segunda vuelta o el acceso al gobierno directamente del más votado sólo ayudaría a evitar que los partidos tengan que sentarse a negociar y que un partido que sólo convence a una pequeña parte de la ciudadanía obtenga el gobierno de todos, sin tener que negociar con otros sectores. Nunca llegará a representar la realidad de una sociedad menos polarizada, más diversa y con más matices.
VEGUEROS S.M.






miércoles, 6 de agosto de 2014

EL SUICIDIO DE LA RAZÓN.-

Jazmina Suárez
Miembro del colectivo Voces Transversales

EL SUICIDIO DE LA RAZÓN
Mediante redes sociales y medios de comunicación hemos sido espectadores de la inconsciencia de nuestra sociedad. No solo se ha desatado una guerra cruenta en la que ya había un perdedor, hemos asistido al espectáculo  de la insensibilización, de la indiferencia, de la deshumanización.
Desde su pequeña localización al suroeste de Israel y al noreste de la península del Sinaí, la franja de Gaza ha invadido nuestro mundo para sacudirnos de una manera estrepitosa a una realidad que acongoja, que sobrecoge pero que sobretodo espanta por su crueldad. No abordaré este tema políticamente, aunque la indiferencia de Reino Unido ante el conflicto no me deje indiferente, aunque la impasibilidad de Europa, la evasión de EEUU o la tardía actuación de la ONU rocen el despropósito más absoluto. Abordo éste desde el propio ser humano, desde su conciencia, su capacidad de empatizar, su humanidad. Y es que no quiero creer que nos hemos degradado tanto, que somos meros habitantes de algún lugar sin necesidad de interactuar, de sentir compasión o de sobrecogernos viendo la cantidad de imágenes y vídeos que sólo alimentan el morbo de aquellos que son incapaces de sentir. Medios de comunicación haciendo apogeo de la violencia, redes sociales invadidas por chicos que alimentaban el odio e incitaban a otros a la práctica de la insensatez, discursos ambiguos empapados en diplomacia, indiferencia colectiva...
No hemos asistido sólo a una guerra entre dos países, hemos asistido a nuestra propia humillación como seres humanos. La degradación nos sorprende a la hora de la comida, o en cualquier página de internet, adolescentes y niños están expuestos al entumecimiento de sus sentidos, de sus sentimientos. Esos Gazatíes sólo nos han adelantado un futuro en el que el individuo es más individual que nunca, en el que la sociedad ha absorbido su cordura para dar paso a un ser vil, rastrero, apático, incapaz de salir de su letargo. La razón se ha suicidado ante tanto disparate e incoherencia. Todos hemos sido testigos de ello; en cada noticia, en cada imagen, en cada palabra elaborada...
El alto al fuego y la retirada de las tropas Israelíes no deben suponer un descanso para el sentido común; no debe ser otro atropello a la racionalidad. No podemos apoyar al opresor con la indiferencia, debemos tomar partido y conciencia de lo que sucede, debemos exigir que nuestro país, que los países de los que formamos parte, tomen una determinación sobre los hechos que se suceden de manera impertérrita en el suelo de Palestina. Debemos apelar a la razón, aunque parezca que haya decido abandonarnos, para evitar las muertes injustificadas por razones religiosas, territoriales o históricas.

Debemos volver a coger una bocanada de humanidad y poblar a nuestra generación y a las próximas del juicio necesario para ser mediadores sensibles, críticos y justos de cualquier hecho que viole los principios de la cordura o del ser humano.
VEGUEROS S.M.