viernes, 20 de marzo de 2015

AMORDAZADOS E IGNORADOS.-

Salvador Suárez Martín
Miembro del Colectivo Voces Transversales
Amordazados e ignorados

Cualquier ley debería buscar el consenso del mayor número de sensibilidades posibles, pero más aún cuando define las normas de participación en democracia, son las reglas básicas que luego nos permiten desarrollar el resto, son nuestras normas de juego y el Partido Popular ha demostrado con su ley mordaza que no sólo es incapaz de lograrlo sino que le importa poco hacerlo.

Podríamos decir que es una medida conservadora, de derechas, pero es más, es una medida contra la participación, que debilita nuestra democracia, que limita la libertad de expresión de todos los ciudadanos y ciudadanas, no sólo de aquellos que no están de acuerdo ahora mismo con el Partido Popular sino también contra aquellos que aún estando conformes hoy en día no lo estén mañana. No estoy de acuerdo con las ideas y planteamientos de las manifestaciones de aquellos que quieren limitar el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo pero si a que dispongan de los canales suficientes para manifestar su opinión si lo creen necesario, en cambio el Partido Popular hace una ley que nos limita a todos, tengamos las ideas que tengamos ¿Qué deberían pensar sus votantes? Pues tampoco debería gustarles, porque esta ley va más allá de ideología o de forma de cómo hacer las cosas, va directamente a limitar el derecho de opinión de los ciudadanos, va directamente a limitar nuestra capacidad de queja y fiscalización de la labor de los políticos, si en muchos momentos pensamos que los que dirigen un gobierno no son concientes de lo que pasa o queremos ¿qué pasará ahora que se limita aún más nuestras posibilidades de dejar claro nuestro disgusto?
No es que les preocupe que buena parte del país no les guste lo que están haciendo, es simplemente que no desean oír quejas, ni de lo que están haciendo ni de lo que puedan hacer,…Ya sea de los que no comparten sus ideas, de los que aún compartiéndolas no están conformes con su gestión, o de los que puedan quejarse mañana. En lugar de buscar mejorar los canales para hacer lo que necesitamos su preocupación es apartarnos para poder seguir su camino, un camino de recortes.
En un momento donde la mayoría de la ciudadanía tiene la sensación de que necesitamos una participación más directa, donde se les escucha poco se aprueba una ley que agranda aún más la brecha que en España existe entre la participación tenemos y la que necesitamos, es como tirar gasolina al fuego, quizá difícil encontrar otra explicación que no sea una visión muy corta o porque lo que se busque que la gente se enfade tanto que participe menos, incluso parece una provocación.
También podría mirarse por otro lado, las multas pueden convertirse en una forma de mercantilizar nuestro derecho a protestar y quejarnos de lo que no compartimos, quien pueda pagar la multa puede quejarse, el resto a quejarse en casa.

Quien se preocupa por otra persona quiere oír como se siente, saber que le preocupa y la nueva Ley de Seguridad ciudadana del Partido Popular deja claro una cosa no le preocupa la ciudadanía, ningún ciudadano o ciudadana.
VEGUEROS S.M.