martes, 30 de junio de 2015

PRIORIDADES TERRITORIALES.-

Salvador Suárez Martín
Miembro del Colectivo Voces Transversales
Prioridades Territoriales 
Las injusticias deben ser analizadas independientemente de si nos benefician o nos perjudican, refugiarse en argumentos vacíos sabiendo que no tienen peso para defender una injusticia, sólo porque nos beneficia es algo bajo, muy humano pero de cortas miras. El sistema electoral canario es injusto e incluso quienes defienden el actual sistema con uñas y dientes tienen muchos problemas para sostener sus argumentos.
Es complicado buscar un equilibrio de poder en un territorio tan fragmentado y heterogéneo como Canarias, las diferencias poblacionales y sociales son claras, no podemos basar un sistema justo exclusivamente en los fríos números pero tampoco ignorarlos.
No hay una respuesta clara, ni fácil, a cuál debe ser el sistema ideal pero si hay multitud de formas de buscar un equilibrio entre defender los intereses de las islas menos pobladas y un sistema más proporcional, pasar a un sistema donde sólo se tuviera en cuenta la población tampoco sería beneficioso. Canarias necesita un sistema donde la ciudadanía sienta que su voto es valorado y necesita un sistema que nos haga comprender que no nos debe bastar con que le vaya bien a nuestra isla o nuestro municipio. Cuando la ciudadanía pierde confianza en el sistema, cuando siente que no es justo, cuando deja de sentirse parte importante, todo el sistema se debilita, pierde representatividad y credibilidad.
Propongamos salidas, seguro que encontraremos alguna que mejoré la actual y que incluso sea mejorable en el futuro. La sociedad canaria se merece madurar en busca de un beneficio común más allá de los intereses locales, da algo de tristeza como algunos políticos basan exclusivamente su discurso en afrentas territoriales y a intereses municipales por encima del bien común, como tratan de esconder su poca profundidad política e ideológica arropándose banderas y escudos, buscando un mal exterior como única forma de aunar voluntades porque es incapaz de lograrlo con ideas. A la sociedad actual le es necesario algo más que pensar exclusivamente en ser del mismo territorio como forma de condicionar cualquier problema, se pueden tener en cuenta los intereses locales pero no tomarlo como único factor. Afortunadamente otros nos podemos sentir más cerca de la idea de otro canario de la otra punta del archipiélago que con una injusticia de nuestro barrio.
Durante demasiado tiempo hemos visto como muchos prefieren una injusticia propia que una justicia común, que ven el mundo lleno de límites y fronteras, una visión de Canarias dividida en cuotas locales como única forma de definir la realidad, ya es hora de buscar en los valores comunes las afinidades o las diferencias.
Es habitual tratar de confundir el discurso y endosarle automáticamente a cualquier intento de modificación del sistema electoral la intención de acabar con cualquier tipo de protección a las islas menos pobladas, mal intencionadamente se lleva el debate al extremo para convertirlo en un ataque directo contra la ciudadanía de las islas no capitalinas, pero esa es una prueba más de la falta de argumentos para defender el sistema actual donde la única forma de defender este exceso electoral que vivimos en Canarias es amenazar con otro extremo.
No es momento de tener miedo por plantear soluciones, miedo de equivocarnos o de debatir, la sociedad requiere que demos pasos en democracias más efectivas y participativas, quizá aprobemos un sistema electoral y dentro de diez años será obsoleto o le surgirán defectos pero las democracias actuales se pueden permitir equivocarse pero no se pueden permitir no evolucionar, ser cobardes o dejar de luchar por buscar formas de hacer a la ciudadanía sentirse más representada.
Si para resolver un defecto, antes de preguntarnos cómo, hay que reconocerlo, nos encontramos, en la fase de reconocer, todos los canarios, que esta ley no es justa y hay que estudiar cómo mejorarla. Pongámonos al menos de acuerdo en eso.
Habrá que buscar un sistema que valore las diferencias poblacionales, que sea más justo con las opciones democráticas y los votos emitidos pero también que salvaguarde los intereses de las islas menos pobladas y equilibre el crecimiento de Canarias, se puede sumar, restar, crear figuras o métodos para solucionarlo, pero reconducir este sistema electoral es una tarea inexcusable si queremos un crecimiento de nuestras islas justo, más solidario y participativo.
VEGUEROS S.M.

sábado, 20 de junio de 2015

ELECCIONES PASADAS, ELECCIONES POR VENIR.-

Salvador Suárez Martín
Miembro del Colectivo Voces Transversales

Elecciones pasadas, elecciones por venir


Todos suponíamos que los resultados de estas elecciones iban a estar muy repartidos y que se aproximaba una época de pactos en las administraciones públicas. El resultado ha dejado claro que ese puede ser el futuro de las siguientes elecciones a corto y medio plazo. Esto debería significar una evolución en la forma de votar de la ciudadanía y un futuro del que podríamos vaticinar algunos posibles cambios.
La polarización del voto entre dos o tres opciones parece que está desapareciendo, probablemente las opciones de las personas que acudan a votar serán mayores lo que a su vez hará que los partidos tengan que exponer más y mejor sus propuestas, ya no bastará con definirse en contraposición a otro. Tendrán que definir mejor su público, sus votantes y ajustar bien su mensaje a ellos. El hacer propuestas viables y atractivas será más necesario y no bastará con los votos que arrastra la costumbre de un logotipo.
Seguirán existiendo el voto útil, el voto ganador (Bandwagon), el voto perdedor (underdog), pero el voto será menos influenciable por las encuestas, que ya han demostrado que pueden errar. Además las pequeñas cantidades de votos podrán cambiar completamente un gobierno, por lo que se reducirá la sensación de gran parte de la ciudadanía de que sus votos no significaban nada, ahora habrá  menos excusa para no ir a votar.
El voto no tendrá que ser igual al votar al ayuntamiento, a la comunidad o a las nacionales, eso ya está pasando. No basta con tener una buena marca, aunque  claro que ayuda, pero si la candidatura de un determinado ámbito no tiene un nivel suficiente ya no existirá tanta disciplina de voto como hasta ahora, las famosas olas serán ahora marejadas difíciles de predecir.
Se pensará más a quien votar, ya no basta que un candidato me caiga bien, poco a poco la decisión del voto se vuelve un proceso más exigente donde se prestará más atención a programas, acciones, actitudes, aptitudes y propuestas, las personas serán más exigentes y pondrán estos valores por encima de votar al candidato al gobierno de la región porque es de mi pueblo.
La visión de la ciudadanía deberá pensar de una forma más general, menos localista, no sólo por solucionar el problema de mi municipio debo cerrar mi voto a todos los niveles porque están en juego los derechos e intereses de muchas más personas, tampoco colará prometer una cosa en un sitio y la contraria en otro.
Los buenos equipos se situarán por encima de los personalismos y egos de vender sólo al cabeza de lista como si el resto no fuera a gobernar, lo que debería provocar listas más compactas, más capacitadas, mejores equipos por encima de ambiciones personales. 
También cambiarán las cosas después de las elecciones, los pactos y las negociaciones han sido y serán más transparentes, los partidos y candidatos deberán ser más cuidadosos al decir de esta agua no beberé. La actitud deberá ser de más debate, consenso y propuestas si se quiere llegar luego a pactos creíbles.
Puede ser, o espero, que estos pactos hagan más difícil volver a gobernar a quien lo haga mal. Los gobiernos elegidos deberán preocuparse mucho más de rodearse de personas capaces y de llevar a cabo mejores políticas, ya que las posibilidades de formar gobierno serán más, por lo que sería más fácil buscar opciones de cambio.
Todo podría resumirse que con más atención y participación de la ciudadanía, aumentando el nivel de exigencia, las estructuras de los partidos y las personas que participan en política deberán intentar subir el listón, no bastará el discurso fácil, no bastará prometer sin intención de cumplir y no bastará llegar a gobernar para olvidar lo prometido. Los votos descontentos castigarán responsablemente a quienes no cumplan o se desvíen, por lo que las mentiras y las promesas vacías, lo tendrán más difícil para prosperar.
Claro, que todo estos son cambios a positivo, podríamos nombrar también posibilidades negativas, por ejemplo personas que demostrando los votos que han hecho un mal trabajo se cuelen en gobiernos quedando como vencedores con un pésimo resultado o que partidos con poco criterio gobiernen pactando lo que sea,…también otros muchos de los cambios que nombro son casi utópicos.
En realidad estos cambios que he descrito son los espero que lleguen. Realmente no sé si lo harán, este artículo es casi más una lista de deseos que una predicción, en este caso soy optimista. Espero que al menos algunas se cumplan o si se vaya por ese camino,  porque parecen viables con la situación actual, porque parece que podrían llegar, podríamos estar en camino hacia una democracia más madura, más pensada, más sólida…y también por buscarle una pega más complicada, que obligará a la sociedad en su conjunto a prestarle más atención y cuidado, pero vale la pena que hagamos el esfuerzo.

VEGUEROS S.M.